INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA EN EL CARIBE COLOMBIANO
Del Carnaval de Barranquilla a la memoria de Mampuján, de Getsemaní a las comunidades digitales, los trabajos presentados en el II Encuentro Regional de Semilleros de Investigación AFACOM Caribe muestran cómo estudiantes y docentes convierten las realidades de sus territorios en preguntas de investigación. Este reportaje colectivo recoge la reportería de estudiantes de Crónicas y Reportajes de la Universidad del Sinú.
Por: los estudiantes autores de los ocho reportajes de Crónicas y Reportajes sobre el II Encuentro Regional de Semilleros de Investigación AFACOM Caribe. Autorías completas al final.
MONTERÍA
“La gente ve el carnaval, carnaval, carnaval, pero ¿qué hay más allá del carnaval? ¿Cómo se mueve la parte comunicativa del carnaval?”. La pregunta de Yulisa Pallares Contreras, estudiante de Comunicación Social de la Corporación Universitaria Americana, abre una puerta que no se ve desde la fiesta: la de quienes quieren comprender cómo una tradición se representa, circula y adquiere nuevos sentidos en las pantallas.
El 11 de septiembre de 2026, esa inquietud encontró otras preguntas bajo la carpa instalada en el Ágora de la Universidad del Sinú, en Montería. Los pósteres reunían trabajos de distintas instituciones; junto a ellos, sus autores explicaban proyectos, respondían a los evaluadores y conversaban con otros estudiantes. Los equipos de Crónicas y Reportajes recorrieron ese espacio, entrevistaron a sus protagonistas y registraron investigaciones que miraban hacia las comunidades, las memorias y los cambios en la comunicación.
Según la docente Laura Cardona, el encuentro reunió a 11 universidades y se presentaron 28 trabajos de investigación. La jornada permitió poner en conversación proyectos de distintas instituciones y conocer las preguntas que orientaban a sus autores.
Pallares presentó con sus compañeras una propuesta sobre el papel de Michelle Char como embajadora cultural del Carnaval de Barranquilla 2026 a través de Instagram. Precisó que el trabajo todavía estaba en etapa de propuesta. No llevaba conclusiones definitivas: llevaba una pregunta nacida de su experiencia como barranquillera y un camino por desarrollar.
Esa distinción importa. En el encuentro convivían preguntas, avances y resultados; escuchar a sus autores permitía reconocer hasta dónde había llegado cada proceso. El interés periodístico estaba tanto en lo que habían encontrado como en las razones que los llevaron a buscarlo.
El territorio entra en la pregunta
“Lo que nosotros tenemos que investigar porque somos de aquí, es nuestro laboratorio y es lo que mejor conocemos”, afirmó Jorge Andrés Gutiérrez del Castillo, docente investigador de la Corporación Universitaria Americana. Su explicación sitúa el territorio en el centro de la formación: las experiencias cercanas pueden convertirse en problemas de estudio cuando se observan con método, lectura y preguntas precisas.
La reportería de Yésica Paola Atencia Montes y Camila Andrea Causil Negrete encontró esa búsqueda en tres proyectos. “Voces mágicas de San Jacinto”, de Estefanía Meléndez y Lilia Martínez, propone acercar a los niños a las expresiones culturales de su comunidad. Dayana Padrón estudia la identidad cultural y la representación simbólica en el Festival Nacional del Burro, en San Antero. Lía Barrios observa la presencia del bullerengue en la cotidianidad de los marialavajenses.
Sus preguntas desplazan la mirada desde la celebración hacia quienes la viven: qué conocen los niños de su cultura, qué representa un animal vinculado al trabajo y cómo permanece una expresión musical en la vida diaria. Son aproximaciones a comunidades específicas, no conclusiones sobre todo el Caribe.
La circulación de esas historias también aparece en el trabajo de Mayret Díaz Argel, Sarhay Stella Pastrana Barrozo y Mariángel Jiménez Maussa. Valeria García Ortega, estudiante de la Universidad de Cartagena, les explicó el interés por comunicar expresiones culturales como el caldero y el bullerengue. Su testimonio permite conectar el estudio de una práctica con otra tarea universitaria: hacer comprensible su contexto para personas que no pertenecen al territorio donde ocurre.
Cartagena más allá de la imagen turística
Sara Yarith Muentes Escobar y Mariam Dickson Cabrales siguieron dos investigaciones de la Universidad de Cartagena: “Gentrificación en Getsemaní: efectos culturales y sociales en jóvenes” y “De la muralla a la periferia: la mercantilización de los cuerpos afrocaribeños en Cartagena”. El primero aborda las transformaciones de un barrio y su relación con la identidad; el segundo examina las condiciones del trabajo sexual y la representación de los cuerpos afrocaribeños en un contexto turístico.
En el testimonio recogido por las reporteras, uno de los integrantes del proyecto expresó el propósito de su equipo: “proteger la memoria histórica de un barrio que nació de la resistencia”. La frase concentra la preocupación del proyecto por el vínculo entre territorio, historia y nuevas generaciones. Su preocupación relaciona las transformaciones del espacio con las formas en que los jóvenes reconocen la historia de su barrio.
Estos proyectos introducen una exigencia para las universidades: acercarse a realidades que la imagen promocional de una ciudad puede dejar fuera. Escuchar a habitantes y personas vinculadas a los fenómenos estudiados permite formular preguntas sobre lo que cambia, quiénes viven esos cambios y cómo los narran. La investigación aporta cuando esas experiencias se analizan con cuidado y sus alcances se explican con precisión.
Detrás de un póster hay decisiones
El recorrido de Ana María Oviedo Santacruz y Estefanía Martínez Orrego mostró otra dimensión del trabajo universitario. En la Universidad de la Costa, una investigación sobre identidad de adolescentes en fandoms de X tuvo que ajustar objetivos y elementos conceptuales, realizar una prueba piloto y reducir una encuesta demasiado extensa. Valeria Vélez Bravo explicó que las jóvenes estudiadas también crean contenidos y participan en la construcción de sus identidades.
El ajuste de la encuesta revela algo que el póster no podía contar por sí solo: investigar implica revisar decisiones. Una herramienta diseñada al comienzo puede necesitar cambios cuando se pone a prueba. La formación ocurre también en esa capacidad de reconocer dificultades y corregir el rumbo.
Las mismas reporteras recogieron la explicación de Tiani Cuello Osorio sobre el acercamiento a las mujeres tejedoras de Mampuján. Las representaciones textiles fueron abordadas como formas de comunicación y memoria de experiencias relacionadas con el conflicto y el desplazamiento. En otro proyecto, Juanita Valencia, de la Universidad del Norte, explicó un estudio sobre visibilidad y reconocimiento de las mujeres en la investigación en comunicación. El recorrido relacionó a mujeres que narran experiencias con mujeres que producen conocimiento sobre ellas.
La evaluación ayuda a sostener ese proceso. “Uno de los principales criterios es comprobar que exista coherencia entre los objetivos y la metodología utilizada”, señaló Zulma Ortiz, profesora de la Universidad de la Costa, en el reportaje de Stephania Monsalve Prieto y Ana Sofía De Hoyos Guerra. Su observación permite entender por qué una idea relevante necesita un procedimiento adecuado: lo que se quiere conocer debe guardar relación con la manera de investigarlo.
La pantalla también es campo de estudio
Karol Dayana Luna Hernández y Luciana Caballero López encontraron proyectos sobre tendencias discriminatorias en TikTok y construcción de identidad en comunidades de fandom en X. En esos casos, las plataformas son escenarios donde ocurren relaciones y prácticas que los equipos buscan comprender. Estudiarlas requiere atender a sus participantes y a sus contextos, además de observar publicaciones.
Otra pregunta mira hacia la divulgación. En la reportería de Maikel Yanfred Ochoa Suárez y Esteban Andrés Macea Pérez, Gabriela Cuevas, estudiante de la Universidad del Norte, explicó el desafío de una narrativa interactiva sobre evolución: “El problema grande fue pasar todos estos conocimientos científicos, que pueden llegar a ser pesados para un público general, y lograr que el público joven pueda aprender de una manera interactiva y súper fácil”.
El equipo trabajó con el Departamento de Biología y buscó una aplicación que permitiera representar la historia y sus decisiones. Su experiencia muestra que comunicar conocimiento también exige investigar cómo presentarlo. La elección del formato forma parte del problema cuando se quiere llegar a públicos que no consultarían una exposición académica convencional.
Lo que permanece después del encuentro
El intercambio entre instituciones tuvo una expresión concreta en las palabras de Laura Cardona, docente de Investigación de Comunicación Social de la Universidad del Sinú: “Tenían que tropezarse, tenían que dialogar, tenían que conocerse”. Claudy Yany Giraldo Ramos y Laura Sofía Londoño Blandón recogieron su explicación sobre un encuentro pensado para que estudiantes y docentes circularan entre proyectos de otras universidades.
Cardona relató que una relación surgida en la primera edición permitió participar posteriormente en una convocatoria para realizar un documental. Para esta segunda jornada expresó la intención de buscar nuevas alianzas. El antecedente y la expectativa deben distinguirse: uno describe una experiencia; la otra señala una posibilidad que necesita trabajo posterior.
“Sabemos que la investigación ha cambiado, no ha dejado de ser rigurosa; por el contrario, demanda aún más escucha de las comunidades”, afirmó Margarita Quintero León, directora del programa de Comunicación Social y Medios Digitales de la Universidad de la Costa, ante Maikel Ochoa y Esteban Macea.
Esa escucha conecta las historias reunidas en Montería. Está en quienes preguntan por la memoria de Getsemaní, en quienes se acercan a las tejedoras de Mampuján y en quienes quieren comprender qué construyen las adolescentes dentro de una comunidad digital. El encuentro hizo visibles esos caminos y permitió discutir sus decisiones. Su continuidad dependerá de lo que los equipos hagan con las preguntas y las observaciones recibidas.
La inquietud de Yulisa Pallares sigue abierta: qué hay más allá de aquello que todos ven. En las experiencias recogidas por los estudiantes, investigar comienza precisamente allí, cuando una fiesta, una pantalla o una historia cercana dejan de parecer suficientemente explicadas. La universidad encuentra entonces una tarea concreta: escuchar mejor, comprobar lo que afirma y devolver a la sociedad un conocimiento que pueda ser comprendido y discutido.
Autorías de los reportajes fuente
Estudiantes de IV semestre de Comunicación Social de la Universidad del Sinú-Elías Bechara Zainúm: Claudy Yany Giraldo Ramos y Laura Sofía Londoño Blandón; Maikel Yanfred Ochoa Suárez y Esteban Andrés Macea Pérez; Sara Yarith Muentes Escobar y Mariam Dickson Cabrales; Ana María Oviedo Santacruz y Estefanía Martínez Orrego; Karol Dayana Luna Hernández y Luciana Caballero López; Stephania Monsalve Prieto y Ana Sofía De Hoyos Guerra; Mayret Díaz Argel, Sarhay Stella Pastrana Barrozo y Mariángel Jiménez Maussa; Yésica Paola Atencia Montes y Camila Andrea Causil Negrete. Estudiantes de Crónicas y Reportajes del Programa de Comunicación Social de la Universidad del Sinú, autores de la reportería sobre el II Encuentro Regional de Semilleros de Investigación AFACOM Caribe.
Proyecto de aula de Crónicas y Reportajes
Este reportaje colectivo es producto del proyecto de aula de Crónicas y Reportajes, elaborado a partir de la reportería de los estudiantes sobre el II Encuentro Regional de Semilleros de Investigación AFACOM Caribe, realizado en la Universidad del Sinú. Como declaración de transparencia ética, el reportaje fue editado por el profesor Ramiro Guzmán Arteaga, con apoyo de inteligencia artificial en la organización y edición del texto, conservando las autorías estudiantiles y el sentido de los testimonios originales.
Docente Editor: Ramiro Guzmán Arteaga.
