Luz Cabrera, la profesora que recuerda a Leicy Santos.

Mi querida Leicy:

Hoy, al verte triunfar en el fútbol y alcanzar tantos sueños, no puedo evitar regresar con la memoria a aquellos años en el colegio Lacides C. Bersal de Lorica, cuando eras apenas una estudiante inquieta, alegre y soñadora.

Te recuerdo en séptimo u octavo grado —no estoy segura de cuál— sentada en los últimos puestos, conversando y riéndote con tus compañeros, pero con la mirada puesta en el patio, siguiendo por los calados cada jugada del partido de fútbol.

Recuerdo que en aquella ocasión tuve que llamarte la atención y decirte: “Leicy, todo el tiempo estás pensando en fútbol; hay que estudiar también”. Hoy sonrío al recordar esas palabras, porque el tiempo terminó demostrando que ese fútbol que tanto te apasionaba no era una simple distracción: era parte del sueño que Dios había sembrado en tu corazón.

Tu talento ya era conocido en la institución. En los torneos durante los descansos te lucías y dejabas ver que tenías algo especial. Después de unas vacaciones, ya no regresaste al colegio. Tus compañeros nos contaron que habías sido seleccionada para ir a Bogotá e iniciar tu carrera futbolística.

Y mira, querida Leicy, ¡qué recorrido tan hermoso has construido desde entonces! Como profesora de inglés y como alguien que tuvo la alegría de acompañarte en una etapa de tu formación, me llena de orgullo verte crecer, luchar por tus sueños y representar con talento y dignidad tus raíces.

Sigue triunfando muy alto, pero nunca olvides de dónde vienes. Conserva siempre tu humildad, ama a tu tierra, lleva a Lorica y a Córdoba en el corazón y recuerda con cariño a quienes, desde el colegio, vimos en ti a aquella niña que soñaba con el fútbol.

Que Dios siga bendiciendo tus pasos, abriendo caminos y cumpliendo su propósito en tu vida. Que cada triunfo sea también una oportunidad para inspirar a otras niñas y jóvenes que, como tú, tienen un sueño y necesitan creer que sí es posible alcanzarlo.

Te mando un abrazo grande, lleno de cariño, admiración y orgullo.

Con cariño,
Lucy, tu profesora de inglés.

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